top of page

No quiero ser amargada

No sé tú, pero yo no quiero convertirme en esa persona que siempre tiene algo negativo que decir. No quiero que las heridas del pasado me definan, ni que mi forma de ver la vida dependa de lo que otros me hicieron. Y aunque a veces duela admitirlo… todos hemos pasado por momentos que nos pudieron volver amargados.


Palabras que hirieron, amistades que traicionaron, oraciones que no fueron respondidas como esperábamos. Pero ¿sabes algo? La amargura no solo hiere a quien la causa… también envenena a quien la guarda.


“Cuídense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; que ninguna raíz de amargura brote y cause dificultad, contaminando a muchos." (Hebreos 12:15)

Cuando el corazón se intoxica

La amargura empieza chiquita. Una decepción, un resentimiento, una comparación. Pero si no la llevas a los pies de Jesús, echa raíces, y cuando menos lo notas, tu sonrisa se apaga, tus palabras se vuelven duras y tu fe se llena de dudas.


Dios no quiere que vivas cargando con eso. Él quiere sanar lo que te dolió y llenar tu corazón de una alegría que no depende de nadie más.


El remedio se llama perdón

Perdonar no siempre significa reconciliarte con quien te lastimó, sino liberarte del poder que ese dolor tiene sobre ti. Cuando eliges perdonar, no justificas lo que pasó, simplemente decides no seguir viviendo en esa prisión emocional.


Jesús fue traicionado, rechazado y herido, y aun así oró: “Padre, perdónalos”. Si Él pudo hacerlo, también puede darte a ti la fuerza para hacerlo.


Quiero ser libre, no cargar amarguras

Dile a Dios: “Saca de mi corazón todo lo que me está robando la alegría.” Pídele que cambie cada herida en sabiduría, y cada lágrima en crecimiento.


La amargura apaga tu brillo, pero el perdón enciende tu propósito.


Reto para el alma

Esta semana, escribe una carta (aunque no la envíes) a esa persona o situación que te dolió. Suelta lo que llevas dentro.


Ora y dile a Dios:


“No quiero seguir cargando esto. Llévate Tú la amargura y llena mi corazón de Tu paz.”

Porque cuando una chica decide no cargar amarguras, sino sanada por la gracia, el mundo nota la diferencia.

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
La prosperidad de mi nuevo año

Todas soñamos con prosperar: tener éxito en lo que hacemos, avanzar en nuestros estudios, crecer en lo personal y cumplir metas. Y está...

 
 
 

Comentarios


bottom of page